La Iglesia se comenzó a construir en 1558, y no sería terminada hasta el siglo XVIII, fecha en la que se completó su fachada. Construída en mampuesto, esta Iglesia se estrenó siendo un templo de planta basilical de tres naves, pero sufrió diversas modificaciones: un gran ábside añadido a finales del siglo XVII, diversas capillas laterales a mediados del mismo siglo...


Pero una de las cosas que más llaman la atención en San Francisco es la gran cantidad de enterramientos que cobija. Sin lugar a dudas, la más conocida es la de Fernán Pérez de Andrade, situada en origen en el presbiterio, y trasladada en el siglo XVIII a la zona que ocupa en la actualidad. Sin embargo, destacan también otros sepulcros, de familias tan conocidas como los Andrade, los Becerra, los Villousaz, los Pardo de Cela o los Figueroa, cuna de la nobleza gallega de la época.
Es sin duda esta iglesia (monumento nacional desde 1919) cita obligada para todos los amantes del arte y de la heráldica, tanto por sus formas como por la riqueza que conserva entre sus muros.



No hay comentarios:
Publicar un comentario